Instituto NOA > Blog > Disomnias y parasomnias ¿qué son y cuáles son sus causas?


El sueño es esencial para nuestra salud, pero no siempre es fácil lograr un descanso reparador. Existen diversos trastornos que pueden alterar la calidad del sueño, y entre los más comunes se encuentran las disomnias y parasomnias. Cada uno de estos trastornos se manifiesta de manera diferente, presentando síntomas y características propias, aunque comparten un mismo efecto: dificultar que la persona logre un sueño profundo y reparador.
En este artículo, te explicamos todo sobre las disomnias y parasomnias, qué son las disomnias y las parasomnias, cómo se presentan y cuáles son sus posibles causas. ¡Sigue leyendo para descubrir cómo mejorar tu descanso!
Las disomnias son trastornos del sueño que afectan la cantidad, la calidad o el momento adecuado del descanso. Pueden generar desde dificultad para conciliar el sueño hasta somnolencia excesiva durante el día, alterando significativamente la vida cotidiana de quien los padece
Conocer los distintos tipos de disomnia es clave para poder identificarlos y tratarlos adecuadamente. Entre los más frecuentes se encuentran:
Insomnio: dificultad para conciliar o mantener el sueño durante la noche. Las personas que lo padecen suelen sentirse cansadas durante el día y pueden requerir la ayuda de un somnífero bajo supervisión médica en casos específicos.
Hipersomnia: exceso de sueño durante el día, incluso después de dormir adecuadamente por la noche. Quienes la padecen pueden sentirse continuamente fatigados y con baja energía.
Narcolepsia: ataques repentinos e incontrolables de sueño durante el día, que pueden interferir con la vida cotidiana y la seguridad de la persona.
Trastornos del ritmo circadiano: alteraciones en el patrón sueño-vigilia, como el retraso de fase o el avance de fase, que hacen que la persona tenga dificultades para dormir a horarios normales.
Disomnias asociadas a condiciones médicas o psicológicas: ciertos problemas de salud, como la depresión, la ansiedad, la apnea del sueño o el dolor crónico, pueden provocar dificultades persistentes para dormir y formar parte de las disomnias.
Las parasomnias son trastornos del sueño caracterizados por comportamientos o experiencias anormales que ocurren durante el sueño. A diferencia de las disomnias, que afectan la cantidad o calidad del sueño, las parasomnias se manifiestan a través de acciones físicas o episodios que pueden ser perturbadores, tanto para la persona que duerme como para quienes la rodean.
Entre las más frecuentes se encuentran:
Sonambulismo: caminar o realizar actividades mientras se está dormido, generalmente durante las primeras horas de sueño profundo.
Terror nocturno: episodios de gritos, miedo intenso o agitación durante el sueño, que suelen ocurrir en la primera mitad de la noche y pueden dejar a la persona confundida al despertar.
Pesadillas: sueños vívidos y perturbadores que suelen ocurrir durante el sueño REM, causando ansiedad y despertando a la persona.
Bruxismo: rechinar o apretar los dientes de forma involuntaria mientras se duerme, que puede generar dolor mandibular y desgaste dental.
Trastorno del comportamiento del sueño REM: movimientos bruscos, golpes o gestos asociados a sueños vívidos durante la fase REM, que pueden provocar lesiones a la persona o a su pareja.
Movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño: movimientos repetitivos e involuntarios de brazos o piernas que interrumpen el descanso.
Es importante destacar que la identificación del tipo de parasomnia permitirá a los especialistas del sueño diseñar un plan de tratamiento adecuado, que puede incluir cambios en hábitos de sueño, estrategias de seguridad durante la noche y, en algunos casos, seguimiento médico específico.
Manifestación: Las disomnias se presentan como dificultades para dormir adecuadamente, incluyendo insomnio, hipersomnia o somnolencia excesiva durante el día. En cambio, las parasomnias se manifiestan a través de comportamientos físicos o experiencias inusuales, como sonambulismo, terrores nocturnos o bruxismo.
Impacto en la calidad de vida: Tanto las disomnias como las parasomnias pueden afectar negativamente el bienestar de la persona, pero de maneras diferentes. Las disomnias suelen generar fatiga, problemas de concentración y alteraciones del estado de ánimo, mientras que las parasomnias pueden provocar inquietud, miedo o interrupción del sueño, afectando también a quienes conviven con la persona.
Es importante tener en cuenta que los trastornos de disomnias del sueño y parasomnias pueden coexistir en una misma persona, e incluso influirse mutuamente.
Las disomnias y las parasomnias son trastornos del sueño que pueden aparecer por múltiples factores. Comprender qué son las disomnias y sus posibles desencadenantes es fundamental para identificar la causa y aplicar un tratamiento adecuado. Entre las principales causas se encuentran:
Existe evidencia de que ciertos trastornos del sueño, como la narcolepsia o algunos trastornos del ritmo circadiano, pueden tener un componente hereditario. Esta predisposición genética también se ha observado en algunas parasomnias, como el trastorno de movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño.
El entorno en el que se duerme influye significativamente en la calidad del sueño. El ruido, la luz intensa, las temperaturas extremas o condiciones ambientales desfavorables pueden dificultar conciliar y mantener un sueño adecuado.
Algunas parasomnias, como el sonambulismo o los terrores nocturnos, están relacionadas con el desarrollo neurológico y la maduración del sistema nervioso central. Por otro lado, ciertas enfermedades médicas, como la apnea del sueño, la depresión o la ansiedad, pueden contribuir al desarrollo de disomnias. Además, los desequilibrios hormonales, el dolor crónico y otros trastornos físicos pueden afectar negativamente el descanso.
Algunas parasomnias pueden desencadenarse por otros trastornos del sueño, como el trastorno de comportamiento del sueño REM o el síndrome de piernas inquietas.
El consumo excesivo de cafeína, el estrés crónico, los horarios irregulares de sueño, el uso prolongado de dispositivos electrónicos antes de dormir y la falta de rutinas de sueño adecuadas son factores que favorecen las disomnias. Asimismo, el estrés emocional y la ansiedad pueden desencadenar o empeorar algunas parasomnias, como el bruxismo o los terrores nocturnos.
En Instituto NOA, Centro especializado en Salud Mental en Sevilla, nos dedicamos a ofrecer un espacio seguro y acogedor donde puedes encontrar el apoyo y la orientación necesarios para mejorar tu calidad de vida y sueño. Nuestro equipo de profesionales altamente capacitados está comprometido en brindarte las herramientas y técnicas más efectivas para terminar con las disomnias y parasomnias. ¡Contacta sin compromiso!

Soy médico psiquiatra en Instituto Noa. Estoy licenciada en Medicina y soy especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, en Psiquiatría y en Neuromodulación. Además, cuento con formación en Psicoterapia Dinámica y un Máster en Psicología Forense, lo que me permite acompañar a cada persona desde un enfoque integral y cercano en el cuidado de su salud mental.